Apenas 24 horas después de su inauguración, la flamante exposición periodística "Fragments d'un any" ha sido víctima de un descarado y flagrante acto de censura: una serie de fotografías referentes al ámbito político valenciano fueron retiradas por orden de la Diputación de Valencia, de mayoría popular. ¿El motivo? Mostraban imágenes relativas a la trama Gürtel, así como escenas que reflejaban algún que otro exceso de peces gordos como Rita Barberà, alcaldesa de Valencia, o Francisco Camps, President de la Generalitat Valenciana.
Las imágenes no aportaban nada nuevo, no hacían referencia a nada que no se sepa o que no se haya visto antes (de hecho formaban parte de una exposición retrospectiva) pero la censura forma parte de la clásica estrategia de la negación de los hechos como paso previo a reescribir la historia, algo a lo que la derecha nos tiene acostumbrados desde hace demasiado tiempo.
Este atropello a la libertad de expresión ha derivado en la dimisión del director del museo, Román de la Calle, que no ha tenido reparo alguno en hablar abiertamente de "censura" después de abandonar su cargo. Se trata de una renuncia por dignidad, la dignidad de un colectivo, el periodístico, que ha sido pisoteada una vez más por el Partido Popular. A la dimisión por dignidad, sería deseable que se uniera la dimisión por responsabilidad, la de los responsables del hecho, pero me atrevo a aventurar que esto no ocurrirá. En todo caso hablaremos del cese de algún conejillo de indias, si llega a ser necesario.
Para cubrirse las espaldas, el PPCV ya ha iniciado la campaña de desinformación y ha sacado al ruedo a figuras destacadas para que sin ningún pudor mientan y engañen a los ciudadanos. El primero en salir a la palestra ha sido el Secretario General del partido, Antonio Clemente, que ha echado balones fuera, negando no sólo la responsabilidad del gobierno valenciano, sino también la conveniencia de pronunciarse al respecto, ya que "es una cuestión de la Diputación y por lo tanto no vamos a opinar". Lo que se le escapa a este personaje es que la Diputación está controlada por el PP y que, por tanto, el PP es responsable de las decisiones que en ella se toman con los votos de sus representantes. Por mucho que nos quieran vender que "la Diputación es la Diputación y el PP es el PP", no es así: la Diputación es el PP y el PP es la Diputación. Si aplicaramos su lógica, ellos no serían responsables de las decisiones de la Diputación, ni de sus ayuntamientos corruptos, ni de la corrupción de su gobierno, no serían responsables nunca de nada, y en esa mentira viven instalados.
Para poner la guinda a la maniobra de despiste, la fallera mayor, Rita Barberà, sentencia: "nosotros defendemos la libertad de expresión, por convencimiento". Es decir, practicamos la censura, pero defendiendo la libertad de expresión. De nuevo, la negación del hecho, la renuncia a la responsabilidad: "esto no lo hemos hecho nosotros".
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